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Ascenso al Taillon por una línea poco concurrida de la majestuosa cara N. Intento de descenso por el corredor central y finalmente por la cara SE hacia la Brecha de Rolando


La integral completa de ascenso y descenso a la cara N. El plan inicial.

Detalles técnicos

Arrancamos a las 2 am desde Manresa. 3:15h de coche hasta el parking de San Nicolás de Bujaruelo. Ponemos en marcha frontales y empezamos la aventura. De antemano, una subida durísima con casi 15kg a la espalda hasta el Puerto de Bujaruelo. Superamos la zona boscosa a buen ritmo, y con menos de una hora ya sumamos 400m +. Ni rastro de nieve, seguimos por un terreno tarteroso, con unas nubes amenazantes a la vista. Pasamos el refugio de la eléctrica y en el primer plano vemos la nevero hasta arriba el Puerto. Después de más de 700m +, nos calcio esquís, un descanso importante hasta el cuello. La nube cargada de humedad nos engulle y un viento incómodo que no da traba nos come la moral. Pocos seres en la zona. Seguimos en diagonal ascendente directos en la pared N. De repente, nos damos cuenta que estamos sobrepasando la nube y cuando ya estamos ante el Taillon, un cielo despejado y con un despertar excelso nos saludan. Parece un espejismo, el día ha cambiado por completo y las nubes radican bajo nuestros pies. Un regalo por cual ya ha valido la pena todo el esfuerzo. La pared está realmente cargada y con un look precioso. Una gran purga en la parte baja y pequeños torrentes en plena pared no parecen un buen augurio. Sin embargo, el aire frío de norte nos hace pensar que el peligro mientras el sol no apriete es bastante bajo. Cambiamos esquís para crampones y piolets, nos enfundamos arnés, cuerda y chatarra por lo que pueda ser y empezamos el alpinada. El tramo inicial es un mixto de nieve regelada y costra con nieve húmeda bajo. Cuando se empieza a abrir, vemos buenas condiciones en el corredor directo y nos decidimos por explorar una ruta desconocida, muy evidente desde un primer momento.

El primer cara a cara con la N del Taillon siempre impone.

El corredor Directo mantiene la verticalidad y el ambiente en todo momento.

Como el nombre indica, la ruta evita la navegación y de cara a la idea, en un tramo muy vertical y mantenido y con ligera tendencia a la izquierda, para entrar a una zona más acanalada que nos lleva a un resalte de roca, donde cuelga una preciosa cascada de hielo. A la izquierda, un paso corto en mixto de nieve y hielo (70-75ºaprox) que requiere de piolet tracción (hay una reunión de tres pitones previamente a la izquierda) nos facilita las cosas.

Superando el primer resalte de nieve y hielo. 70º-75º aprox.

La vía continúa por un corredor precioso, ancho y con mucho ambiente, que después de 150m nos deja el segundo resalte. Una pared de roca de unos cuarenta metros, cubierta por una cascada de hielo muy estética. El esquivamos por el corredor de la izquierda, de unos 55-60º aprox. Pasado el tramo más derecho, se abren dos opciones, a la izquierda una continuación fácil hacia la arista o a la derecha la línea lógica por encima del resalte, que sube directo a la cima en un corredor de la misma pendiente, para girar a la izquierda al llegar a la zona rocosa. Llegados a la parte alta, el último tramo hasta la arista somital es al gusto del consumidor. Aunque el primeros metros son un tramo de nieve de 45-50º, una vez superados tenemos varias opciones que combinan nieve, hielo y resaltes de roca para ganar los últimos cincuenta metros hasta arriba. Nosotros tendemos a la izquierda, buscando un tramo bastante vertical y expuesto, pero con más nieve. Superamos dos resaltes de 70º / III-IV y una vez a la arista, seguimos dirección W hasta tocar la cima.

El segundo resalte se evita por el corredor de 55-60º que queda a la izquierda.

Disfrutamos de unas vistas post nevada realmente espectaculares, tanto en la zona del Vignemale, como Gavernie y el valle de Ordesa. El mar de nubes pegado a la parte francesa hace el día más pintoresco. Recuperamos fuerzas y cambiamos crampones para esquís. El corredor N clásico nos espera. Arrancamos del mismo cima hasta encontrar la entrada. Una capa superficial llena de las típicas «alas de ángel» en forma de plumas de hielo fruto del viento y la nieve recientes nos obliga a extremar las precauciones. La esperanza que más abajo la nieve sea más blanda nos hace seguir adelante. Giros técnicos y muy expuestos que no permiten error. La nieve pasa a ser costra y muy dura. Ya con el resalte a la vista y superados casi doscientos metros, decidimos que no tiene mucho sentido si no tenemos que disfrutar de una buena bajada.

Primeros metros del descenso de la cara N clásica. Pendiente mantenida, prohibido caerese.

Nos sacamos los esquí y volvemos a subir hacia la cima. Optamos por la bajada sur hacia Ordesa para acabar dirección a la Brecha de Rolando. La nieve polvo transformada nos regla una gran bajada, aunque las nubes que nos dificultan la visibilidad en algún momento. Remontamos unos metros para pasar la Brecha y nos dejamos caer hacia el refugio de Serradet. El cuello de la izquierda nos permite reencontrar el Taillon por la cara E, y con una bajada corta hacia la izquierda llegamos a la cara N. Seguimos hacia el Puerto de Bujaruelo y deshacemos la subida de primera hora hasta San Nicolás. Una buena curtida en una jornada alpina de las que siempre dejan buen sabor, incluso cuando no todo sale perfecto. Navegar por la imponente cara N del Taillon siempre es un lujo. Volveremos!

Flanqueo hasta la Brecha de Rolando tras el descenso de la cara S.

Track actividad

Corredor directo al Taillon

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